La tensión arterial, es la presión que el corazón ejerce sobre las arterias para que éstas conduzcan la sangre hacia los diferentes órganos del cuerpo humano. La presión máxima se obtiene en cada contracción del corazón (sístoles) y la mínima (diástoles), con cada relajación.

 Normalmente, la presión alta, no presenta ningún síntoma, por lo que muchas personas, pueden ser hipertensos sin saberlo, esto hace que puedan desarrollar cardiopatía y problemas renales como consecuencia de ello.

 

¿Qué causa la hipertensión?

  • La obesidad y el sobrepeso: El exceso de grasa ejerce una presión extra sobre las arterias.

  • Demasiada sal en las comidas.

  • Consumo excesivo de alcohol.

  • La herencia: Los hijos de padres hipertensos tiene más probabilidades de desarrollar la enfermedad.

  • Sedentarismo.

  • La raza: los negros son genéticamente más propenso a padecer hipertensión.

  • La edad: Con la edad se adquieren más posibilidades de sufrir de hipertensión.

  • El sexo: Los varones tienen mayor riesgo que las mujeres hasta la edad de 55 años; a partir de esta edad sus riegos se igualan. A partir de los 75 años, las mujeres tienen más posibilidades de desarrollarla.

  • Medicamentos: El uso de anticonceptivos orales, esteroides anabolizantes, antiinflamatorios no esteroideos,

    descongestivos nasales, eritropoyetina, etc. en definitiva todos aquellos que favorecen la retención de líquido corporal.

La hipertensión se considera como un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular, por lo que, es muy importante, observar una serie de recomendaciones dietéticas, orientadas a una para normalización del peso, control de la calidad de la grasa y del colesterol, así como asegurar una cantidad adecuada de fibra y antioxidantes naturales, relacionados con la prevención de estas enfermedades.

Recomendaciones

Evitar: Sal, café, té, sopas de sobre, conservas, zumos envasados, charcutería, carnes ahumadas y curadas, moluscos y crustáceos, pescados ahumados y secados, aceitunas y encurtidos, patatas de bolsa y todo tipo de snacks, condimentos salados y bebidas refrescantes y todos aquellos alimentos que tengan sodio añadido.

Consumir:Fruta natural, verduras y hortalizas frescas, carnes frescas, pescado fresco, patatas, legumbres, harina y cereales con moderación.

Aconsejados: queso de burgos, mantequilla, requesón y pan, sin sal, cuajada, leche, frutos frescos, carnes y aves no grasas.

Para que la comida resulte más apetitosa se pueden emplear diversos condimentos.

Alimentos ácidos: Vinagre de manzana o vino, zumo de limón.

Aliáceos: Ajo, cebolla, cebolleta, cebollino, chalota, puerro.

Hierbas aromáticas: Albahaca, hinojo, comino, estragón, laurel, tomillo, orégano, perejil, mejorana…

Especias: Pimienta (negra o blanca), pimentón, azafrán.

Para intensificar más los sabores, podemos macerar el aceite de oliva y el vinagre con hierbas aromáticas, e incluso es muy buena idea dejar las carnes y el pescado aliñados desde el día previo.