obesidad-infantilLa obesidad infantil, es un tema, que a mi entender, se nos está escapando de las manos, ya que en obesidad infantil ahora estamos por delante de EEUU.  Actualmente, en España, dos de cada tres niños entre 3 y 5 años tienen sobrepeso, y  casi 1 de cada 10 es obeso.

            Hasta tal punto, el tema se está convirtiendo en preocupante, que las autoridades  sanitarias, están tomando cartas en el asunto, dos familias han perdido la custodia de sus hijos, una Orense, el niño estuvo 48 veces ingresado en la UCI tras alcanzar los 86 kg  de peso con  9 años.  En  Asturias, los Servicios Sociales decidieron retirar la custodia de un menor que llegó a 90 kg  de peso con sólo 10 años.

Factores que influyen en la obesidad infantil

            Hay  una  mezcla  de  factores  culturales,  genéticos  y  sociales  que  están influyendo en esta situación.

Factores culturales: En nuestra cultura, existía la creencia en una relación directa entre salud y  exceso de peso en los bebes.   Así, en el pasado, un bebé gordo era un bebé bien nutrido y fuerte, con más  posibilidades  de  superar  enfermedades. Y en los adultos era signo de riqueza y poder.

Factores genéticos: Cada vez más estudios confirman que el peso de la madre durante el embarazo es un factor determinante para predecir si ese bebé tendrá tendencia a la obesidad durante su infancia. Si a esta predisposición genética a engordar se le añaden factores como el exceso de comidas grasas o azucaradas y la falta de ejercicio, el problema es mucho mayor.

            Esto no debe suponer adoptar una actitud de fatalismo y resignación, sino que tener esa predisposición a la obesidad debe llevar a tomar las medidas necesarias para evitar que la herencia genética se manifieste.

Factores sociales: La incorporación de la mujer al mundo laboral, hace que la alimentación no reciba la atención que tradicionalmente se le ha dedicado. La comida rápida, precocinada o congelada es una solución en estos casos, pero suelen tener más grasas, sodio y azúcares de los recomendados en una dieta sana. Por ejemplo, una hamburguesa con unas patatas fritas y un refresco tiene entre 700 y 1.000 calorías, que es más de la mitad de las calorías que necesita al día un niño de cinco años.

            La televisión es hoy en día otro de los factores sociales que más contribuyen a la obesidad de los niños, que pasan demasiado tiempo delante del televisor, tiempo durante el cual no están haciendo ejercicio y están siendo bombardeados, por anuncios de bollería industrial y cadenas alimenticias de comida rápida, alta en grasas saturadas.

Mitos a derribar

El gordito feliz: no existe una personalidad única que pueda definir a las personas con sobrepeso, hay tantos temperamentos como niños gorditos. Aunque algunos respondan a la concepción tradicional de regordetes extrovertidos, sociables productivos, la realidad es que debajo de esa máscara de felicidad se pueden esconder sentimientos de inferioridad, pasividad, sumisión y necesidad de cariño.

El gordito sano: la creencia de que el aumento de peso es saludable es falsa. Ese aspecto sano, casi imperceptiblemente va dejando paso a un semblante “regordete” y finalmente “francamente obeso”, con los importantes problemas vinculados al sobrepeso.

El gordito que adelgaza con el estirón: nada tan alejado de la realidad. Cuando la obesidad se inicia entre los seis meses y los siete años de vida, el porcentaje de los que seguirán así de adultos es del 40%, mientras que cuando se inicia entre los 10 y los 13 años, las probabilidades sondel70-80%. Por eso no representa ninguna ventaja y sí muchos inconvenientes esperar a que el niño gordito llegue a la edad adulta para tratarlo.

Los  niños  deben  comer  mucho  para  crecer:  aunque  es  cierto  que durante el crecimiento se necesita una cantidad extra de calorías, la energía que realmente se dedica a medrar es muy poca, apenas un 10 a un 20% más. Todo lo que se añada no servirá para crecer a lo alto, sino a lo ancho, en forma de exceso de grasa.

Ha salido a su madre/padre/abuelos… ¡Qué le vamos a hacer! Para contestar a esa afirmación, son muchos los estudios que se han realizado y, aunque verdaderamente resulta difícil interpretar sus resultados, se calcula que el factor genético es solo responsable del 25% del peso, y los condicionantes externos, del otro 75%. Lo que ocurre más bien es que se adquieren una serie de costumbres de nuestros progenitores.